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Primera Feria Libre de la Comuna de Algarrobo. ©FAO/Daniela Marín |
Cuando todavía no hay oficinas
abiertas ni vitrinas encendidas, la calle ya tiene vida: los primeros saludos
entre feriantes, el vapor blanco que se escapa al hablar en el frío de la
madrugada, un té caliente que pasa de mano en mano y una marraqueta con queso
fresco para el desayuno.Entre cajas que bajan de los
camiones, toldos que se despliegan y frutas que se ordenan con un gesto
aprendido, la escena se repite en barrios urbanos y comunas rurales de todo
Chile, semana tras semana, como parte del abastecimiento cotidiano de alimentos
frescos, nutritivos y a precios accesibles.
Durante décadas, esa imagen
fue tan habitual como invisible en la ley. Las ferias libres funcionan bajo
ordenanzas municipales diversas, con reglas que varían según el territorio.
Existen, operan y cumplen un rol ampliamente reconocido por la población, pero
sin una definición legal común ni un marco nacional que ordene su
funcionamiento.
No obstante, este escenario
comenzará a transformarse significativamente para las 1.455 ferias libres
existentes en Chile, de las cuales dependen millones de personas tanto para su
sustento como para el acceso cotidiano a alimentos, a partir del avance del
proyecto de Ley de Ferias Libres, recientemente despachado desde la Cámara de
Diputadas y Diputados y próximo a su promulgación.
Cuando lo cotidiano entra al
marco legal
La Ley establece un marco
jurídico integral orientado a otorgar reconocimiento, regulación,
protección y fomento a las ferias libres como unidades productivas y
comerciales asociativas.
Con el objetivo de que la
normativa incluya, de manera explícita, que las ferias libres contribuyan al
desarrollo local y fortalezcan la seguridad alimentaria y nutricional del país,
la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
acompañó técnicamente, desde el 2022, al Ministerio de Economía, Fomento y
Turismo, a las organizaciones de feriantes y al Congreso Nacional participando
tanto en la Comisión de Gobierno Interior, Nacionalidad, Ciudadanía y
Regionalización de la Cámara de Diputados, así como en la Comisión de Economía
de la Cámara del Senado.
Maya Takagi, Representante de
la FAO Chile, precisó que el equipo de la FAO participó en más de 25 sesiones
de la Mesa Nacional de Ferias Libres, contribuyendo con evidencia técnica,
criterios normativos y experiencias comparadas de países como Costa Rica,
Puerto Rico, Uruguay e Inglaterra.
“Las ferias libres cumplen un
rol relevante en el abastecimiento alimentario local, especialmente en barrios
urbanos y territorios donde la oferta comercial es más limitada. La ausencia de
una definición legal clara era uno de los principales desafíos a abordar”,
señaló Takagi.
Organización,
representación y territorio
Uno de los cambios centrales
de la ley es la redefinición de la organización interna de las ferias y su
relación con las autoridades locales, mediante instancias formales de
representación. Asimismo, se fortalece el vínculo con las municipalidades a
través de ordenanzas armonizadas.
José Olivo, concejal y
presidente de la Comisión de Turismo y Finanzas del Municipio de Algarrobo,
localidad ubicada en el litoral central de Chile, valoró el alcance de esta
transformación tras haber impulsado la primera feria libre de la comuna.
“Contar con una ley nacional entrega criterios
comunes para la gestión municipal y facilita ordenar una actividad que está
presente de manera permanente en el territorio”, indicó.
Para Olivo, el impacto es
doble: mejora la gestión pública y fortalece el acceso a alimentos. “la nuestra
es una feria con presencia en zonas urbanas y rurales, donde el acceso a
alimentos frescos y a precios justos beneficia tanto a la comunidad como a quienes
visitan la comuna durante todo el año.
Esta ley dignifica el oficio
feriante; por ello, hago un llamado a los concejales a dar seguimiento a su
cumplimiento”, concluyó. Los concejales son parte del Concejo Municipal y
se encargan, entre otras funciones, de normar sobre materias comunales
(presupuestos, ordenanzas, proyectos) para el desarrollo local.
El trabajo detrás del
puesto
Detrás de cada puesto hay una
historia de trabajo continuo, muchas veces familiar y transmitido entre
generaciones. Clara Román, presidenta de la Feria de Lo Espejo y
secretaria de la Federación Nacional de Ferias, con más de tres décadas de
experiencia y participante del proceso legislativo, recordó el escenario previo
a esta ley: “Las reglas dependían de cada municipio; las ordenanzas no siempre
eran claras y eso generaba una incertidumbre permanente para nuestras familias,
especialmente en torno a los permisos para instalar y operar los puestos en la
feria, así como a su duración”.
La nueva normativa introduce
mayor certeza y continuidad, incorporando aspectos como la prioridad para
herederos en caso de fallecimiento, además de fortalecer la participación en la
toma de decisiones.
“Estamos muy emocionados y
agradecemos el apoyo de la FAO en las mesas de trabajo. Esta ley nos da
reconocimiento, mayor voz y acceso a fomento y proyectos. Es un avance en
igualdad laboral”, señaló Román.
También, destacó el valor
cultural y comunitario de las ferias: “Muchas ferias se sostienen entre
generaciones. Somos parte de las comunidades y de la cultura chilena; en
momentos críticos, como durante la pandemia, estuvimos presentes apoyando la
alimentación de quienes más lo necesitaban”.
Articulación parlamentaria y
cooperación regional
La tramitación de la ley se
enmarca en los compromisos del Congreso Nacional de Chile en materia de
seguridad alimentaria, entre ellos el Pacto Alimentación Primero, suscrito en
ambas cámaras. Este acuerdo ha contribuido a posicionar la alimentación como
una prioridad en la agenda pública, en coherencia con iniciativas legislativas
como la Ley de Ferias Libres.
En este contexto, el Frente
Parlamentario contra el Hambre en Chile, parte de una red regional en América
Latina y el Caribe, ha contribuido a fortalecer esta agenda, con el apoyo
técnico de la FAO y el respaldo de la Agencia Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la Agencia Mexicana de
Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), a través del proyecto
“Apoyo a la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre” y del programa
Mesoamérica Sin Hambre, respectivamente.
La diputada Consuelo Veloso,
coordinadora del Frente en la Cámara de Diputadas y Diputados, destacó el
impacto concreto de las ferias en el acceso a alimentos. “Cuando uno compara el
precio de las verduras en un supermercado con el de una feria libre, queda
claro que muchas personas no podrían acceder a alimentos frescos sin esa
diferencia. La seguridad alimentaria también se juega ahí”, afirmó.
En tanto, el senador Iván
Flores, coordinador del Frente en el Senado, vinculó directamente este avance
con el compromiso asumido por el Congreso. “El Pacto Alimentación Primero
refleja la voluntad política de poner el acceso a una alimentación saludable en
el centro de la agenda pública.
Esta ley es coherente con ese
compromiso y fortalece un sistema que no solo permite el acceso a alimentos
frescos y a precios justos, sino que también refleja el esfuerzo de la
agricultura familiar campesina, mantiene viva la cultura rural y contribuye al
desarrollo sostenible y soberanía alimentaria de los territorios”, señaló.
Por su parte, Luis Lobo,
oficial a cargo del Programa España–FAO para América Latina y el Caribe,
subrayó el valor de este proceso articulado. “Esta iniciativa demuestra la
importancia de una colaboración multi-nivel (regional, nacional y territorial)
y sostenida, basada en evidencia y enfoque de derechos, para fortalecer
políticas públicas de Estado en seguridad alimentaria”, precisó.
Al final del día
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Primera Feria Libre de la Comuna de Algarrobo. ©FAO/Daniela Marín |
Cuando la feria se desmonta,
la calle recupera su forma habitual. Los puestos se retiran, el tránsito vuelve
a ocupar su lugar y apenas se notan algunas marcas tenues sobre el pavimento, y
la escena queda lista para repetirse. Para Verónica Aliaga, vecina y
compradora habitual de la feria libre de Avenida Argentina, en Valparaíso,
ubicada frente al Congreso Nacional, el significado es directo: “Aquí encuentro
alimentos frescos, ricos y a precios accesibles. Es un panorama que me saca de
la rutina y que forma parte de la vida del barrio y de mi propia vida”, señaló.
La nueva ley no modifica esa
escena. La reconoce, la ordena y la proyecta, otorgándole un lugar formal a una
actividad esencial en la alimentación, el trabajo y la vida local en Chile.