María Emilia Undurraga, directora nacional de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), expuso sobre la Política Nacional de Desarrollo Rural (PNDR) impulsada por el Ministerio de Agricultura en la 12° Conferencia de Desarrollo Rural de OCDE, en Seúl.
Invitada
por el Gobierno de Corea del Sur, a través de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Undurraga participó en el panel “Innovación,
cambio tecnológico y bienestar: cómo vivimos y trabajamos”.

La participación de la Directora de Odepa en
esta instancia, posiciona a nuestro país como referente regional y mundial en el
tema, permitiéndole visibilizar la experiencia del trabajo que se está
realizando, idea que fue reforzada en la reciente visita a Chile, en el
contexto de APEC, del economista José Enrique Garcilazo, Jefe de la unidad de
Política Regional y Rural de la OCDE, quien señaló que “Chile ha hecho una
reflexión e identificado su propia estrategia, su política rural ya está en pie
y además se ha avanzado mucho en las definiciones. Me da mucho gusto ver los
avances que ha habido”.
La
Conferencia se desarrolló en torno a tres ejes principales: el aprovechamiento
de nuevas tecnologías para fomentar la innovación y crear oportunidades
económicas y laborales en las áreas rurales; los desafíos demográficos para
mostrar el atractivo de la ruralidad para jóvenes y adultos mayores y la transformación,
de las zonas rurales en economías bajas en emisión de carbono.
Los
paneles tuvieron representación de más de 20 países, entre los que destacan
ministros y viceministros de Grecia, Canadá, Estonia, Corea, y Tailandia.
Aprovechando
la visita, la directora de Odepa se reunió con la asociación de cooperativas
agrícolas más grande de Corea del Sur y con Kang Chol-Gu, director de
Importaciones de la Agencia de Cuarentena Animal y Vegetal local para hacer
seguimiento a las negociaciones comerciales y sanitarias, en materia de
exportaciones agrícolas, que Chile mantiene con dicho país, que en 2018
representaron el 4,3% de los envíos nacionales.
Durante
su intervención, Undurraga hizo un llamado a los países participantes a “trabajar
en una visión compartida del Desarrollo Rural, para que todos lo entendamos
como un lugar de oportunidades, lo que impulsará y facilitará la coordinación de
todos los actores que tienen influencia en estos territorios. Estos dos temas,
la visión compartida y la coordinación, son dos temas clave para promover el
desarrollo de las zonas rurales a nivel local y global”.
Además,
recalcó la importancia creciente de la adopción de nuevas tecnologías “que permitirán
disminuir las brechas entre el mundo rural y el urbano, siendo clave por
ejemplo en la generación de empleos por la capacidad que la conectividad nos
entrega para trabajar a distancia”. Según la IX Encuesta de Acceso y Usos de
Internet (2017) el 23,3% de la población no tiene acceso a internet en zonas
rurales, más del doble que los habitantes urbanos.

La
autoridad chilena contó cómo partió el trabajo en la Política Nacional de
Desarrollo Rural: “Cuando empezamos este trabajo preguntamos a la gente que
vivía en el mundo rural si preferían vivir ahí o en la ciudad, y el 80% dijo
que estaba feliz viviendo ahí.
Sin
embargo, el 62% aseguró que no quería que sus hijos se quedaran a vivir en el
campo, principalmente por la falta de oportunidades laborales, de salud y
educación. Eso fue lo que nos dio el impulso para empezar a trabajar”.
Para
terminar, aseguró que frente a los desafíos que plantea el cambio climático “potenciar
el Desarrollo Rural es clave para el desarrollo sustentable de nuestro país y el
mundo, pues allí es donde tienen cabida las mayores obras de mitigación y
adaptación”.
Según
la metodología de la OCDE, hoy el 25% de los chilenos vive en comunas rurales,
habitando más del 80% de nuestro territorio. Sin embargo, las brechas respecto
a las zonas urbanas son aún muy altas, especialmente en cuanto a
infraestructura, calidad de la salud, educación y pobreza.
Para
abordar el desarrollo rural, es necesario ir más allá de una política agrícola,
razón por la que el Gobierno se ha comprometido con implementar una Política
Nacional de Desarrollo Rural cuyo objetivo general, es mejorar la calidad de
vida y aumentar las oportunidades de la población que habita en territorios
rurales, a través de la adopción gradual, planificada y sostenida de un
paradigma que concibe un accionar público con enfoque territorial e integrado
en distintos niveles.
Lo
anterior, ayudaría a propiciar sinergias entre iniciativas públicas y
público-privadas con el objeto, de diversificar y potenciar el desarrollo de
pueblos y ciudades de menor tamaño, resguardando el acervo natural y cultural
esencial para su sostenibilidad territorial.
Este
objetivo se espera alcanzar a través del abordaje de los siguientes cuatro
ámbitos:

Oportunidades
Económicas, mejorando el desempeño económico, activando y dinamizando las
economías locales.
Sustentabilidad
Medioambiental, resaltando el valor ambiental de los territorios rurales para
el desarrollo sostenible de Chile.
Cultura
e Identidad, poniendo de relieve la cultura y tradiciones de los territorios
rurales.
Finalmente,
esta Política plantea una definición de gobernanza que pretende establecer una
institucionalidad para lograr una coordinación multinivel, que potencie la
descentralización y la colaboración entre el mundo público, privado y la
sociedad civil.