domingo, 1 de febrero de 2026

Cochilco publica informe sobre la Minería Submarina

 La minería submarina se perfila como una fuente estratégica de minerales críticos a largo plazo, con potencial para desarrollar nuevos proyectos. Por eso, esta industria tiene importancia estratégica para los países interesados en su explotación y para aquellos que tienen una industria minera terrestre importante.

Su desarrollo depende, en gran medida, de lograr avances tecnológicos que aseguren la viabilidad económica y, sobre todo, protejan la fragilidad del ecosistema marino.

Actualmente, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) avanza en la creación del marco regulatorio para un sector que ya cuenta con 31 contratos de exploración, enfocados mayoritariamente en nódulos polimetálicos.

Por ahora, esta actividad se mantiene como una industria en desarrollo, ya que no se observan impactos significativos de la minería submarina en el mercado específico del cobre para los próximos 15–20 años.

Sin embargo, esta actividad exhibe avances concretos que permitirían transformarla en una nueva fuente de minerales críticos en el largo plazo, con implicancias estratégicas y de mercado.

La minería submarina es el conjunto de actividades destinadas a la exploración y extracción de recursos minerales presentes en el fondo marino.

En los últimos años ha capturado interés ante la creciente demanda de metales críticos como níquel, cobre, cobalto, litio y tierras raras, entre otros. Esta industria considera el uso de tecnología especializada y avanzada como vehículos operados remotamente, equipos recolectores, sistemas de bombeo buques de apoyo y plantas de procesamiento especiales y la infraestructura necesaria para acceder y procesar los minerales de las profundidades del océano.

 Actualmente, el Reglamento de Explotación para la Minería Submarina se encuentra en etapa de confección y de debate por los países integrantes de la Autoridad de Fondos Marinos (ISA,sigla en inglés ).

En este proceso, se ha podido identificar tópicos claves que resultan ser altamente complejos para la definición de la normativa final. Entre estos, la necesidad de mayor investigación sobre el impacto de la minería submarina en los ecosistemas marinos; la incorporación de un enfoque preventivo de riesgos para minimizar impactos irreversibles y graves al medio ambiente y la definición del mecanismo de pagos de regalías por la explotación de minerales y la posterior distribución equitativa de estos recursos entre los países.

La presión regulatoria por avanzar en la confección de la normativa de explotación aumentó debido a que Nauru, país insular ubicado en Oceanía,invocó la "regla de los dos años"1 en 2021, con el propósito de obligar a la ISA a aprobar el Código de Explotación en 2023.

Este país es patrocinador de la compañía Nauru Ocean Resources, filial de la empresa The Metals Company (TMC).

Además, el gobierno de Estados Unidos, país que no es integrante de la ISA, dictó en abril de este año una orden ejecutiva que autoriza las operaciones de minería submarina bajo la jurisdicción estadounidense, sin necesitar la autorización de la ISA. Esto motivó a TMC a solicitar una licencia para operar bajo la jurisdicción norteamericana, lo cual también añadió presión a la ISA para avanzar rápido en la confección del Código de Explotación.

Otras potencias como China también están impulsando la minería submarina a través de políticas gubernamentales de apoyo a investigaciones en ciencia y tecnología enfocadas en los fondos oceánicos.

A pesar de lo anterior, numerosos Estados miembros de la ISA, incluido Chile, han solicitado públicamente una pausa precautoria para investigar en profundidad los posibles riesgos ambientales de esta actividad.

En la minería submarina existen tres tipos de depósitos: los nódulos polimetálicos (PMN) los que corresponden a concentraciones de níquel, cobre, cobalto y manganeso encontrados principalmente en la Zona Clarion - Clipperton (CCZ), entre México y Hawái, en el océano Pacífico.

Adicionalmente, es posible encontrar sulfuros polimetálicos (SMS) asociados a fuentes hidrotermales con contenido de cobre, zinc, plomo, oro y plata y las costas de ferromanganeso (CFC), depósitos ricos en cobalto situados en montes submarinos.

Actualmente, la ISA ha otorgado 31 contratos de exploración, centrándose la mayoría de estos en nódulos polimetálicos.

Los proyectos de nódulos polimetálicos analizados en este informe fueron evaluados por las empresas y consultores bajo un modelo de explotación conjunta de varios metales, siendo el cobre solo un subproducto, mientras que otros metales como el níquel son los más relevantes en términos de valor.

Es así como la empresa The Metals Company, en su estudio de prefactibilidad de agosto de 2025, evaluó la explotación de níquel, cobalto, cobre y manganeso, estableciendo al níquel como el metal primario, dado que representa el 45% de los ingresos por tonelada seca de nódulos2 , mientras que el manganeso el 28%, el cobre el 17% y el cobalto el 9%.

Dada la alta incertidumbre respecto al progreso de esta industria por materias regulatorias y ambientales, un horizonte realista para que comience un proyecto a producir sería entre 2032 –2036.

En este contexto, al realizar una estimación de producción de la minería submarina para el cobre para el período 2032- 20463, desde el inicio productivo y con seis empresas operando (capacidad de producción de 70 mil toneladas al año (kton/a4 ) cada una), la producción de cobre alcanzaría un máximo de 373,1kton/a en el período analizado (1,2% de la producción de cobre refinado de la minería terrestre proyectada en igual lapso).

Dado el volumen anterior, no se observa que para el caso específico del cobre exista un impacto en el mercado para los próximos 15 - 20 años. Cabe indicar que más allá del período evaluado es muy complejo efectuar una estimación, dada la fuerte incertidumbre respecto al progreso de esta industria.

Uno de los factores más relevantes que ha limitado el avance de este tipo de minería es el riesgo de provocar daños medioambientales, tales como: pérdida de biodiversidad y alteración del hábitat de especies marinas causada por la operación de equipos; dispersión de sedimentos en suspensión (pluma), lo que afecta a los organismos al privarlos de respiración o de alimentos; la contaminación acústica y lumínica generada por la maquinaria; y la alteración del sustrato del lecho marino.

Estos impactos potenciales son, podrían ser irreversibles, lo cual es una la razones por las que 37 países, incluido Chile han justificado solicitar una pausa precautoria a la ISA para que no siga avanzando esta actividad.

En el presente, existen grandes potencias interesad as en que esta industria continúe progresando, considerando la relevancia geopolítica del suministro de minerales críticos.

Sin embargo, su desarrollo dependerá en gran medida de los adelantos tecnológico s que permitan acotar el potencial impacto en el medio ambiente, la finalización de la regulación para la explotación a cargo de la ISA, costos competitivos y las condiciones de precio s de los metales que permitan hacer viable en términos eco nómicos una iniciativa de este tipo.

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