Más allá
de ajustes normativos o cambios contractuales, la regulación está impulsando
una revisión profunda de las plataformas tecnológicas, los modelos de operación
y la forma en que las organizaciones entienden la gestión de datos personales,
en un contexto donde la fiscalización, la trazabilidad y la capacidad de
respuesta serán cada vez más exigentes.
Desde la
perspectiva tecnológica, uno de los principales cambios viene dado por la
adopción obligatoria de los principios de privacy by design y privacy
by default. Según explica Cristina Fritz, co fundadora de Digital Exp,
Enterprise Technology especializada en transformación digital de grandes
empresas, la privacidad deja de ser un conjunto de lineamientos aplicados a
posteriori y pasa a convertirse en un eje estructural de los sistemas
digitales.
“La nueva
ley obliga a diseñar plataformas donde la privacidad sea el estándar operativo.
Ya no basta con adaptar sistemas existentes; es necesario repensar cómo se
capturan, procesan y almacenan los datos personales desde su origen”, señala.
Este nuevo
enfoque implica transformaciones relevantes en la arquitectura de sistemas. Las
empresas deberán avanzar hacia modelos que prioricen la minimización de datos,
recolectando únicamente la información estrictamente necesaria para cumplir una
finalidad legítima.
A ello se
suma la adopción de cifrado integral, controles de acceso basados en el
principio de mínimo privilegio y mecanismos de auditoría que permitan rastrear
cada interacción con datos personales. Arquitecturas modulares y segmentadas,
capaces de aislar incidentes y reducir superficies de ataque, comienzan a
consolidarse como un estándar técnico en un escenario de creciente exposición a
riesgos.
El
desafío, sin embargo, no es solo tecnológico. La nueva normativa exige una
coordinación permanente entre las áreas de negocio, tecnología y seguridad de
la información, un cambio cultural que muchas organizaciones aún están
abordando. “El cumplimiento no puede recaer en un solo equipo.
Negocio
debe definir el propósito y la proporcionalidad del uso de datos; TI debe
traducir esas definiciones en sistemas con privacidad incorporada; y seguridad
debe garantizar que los controles funcionen frente a amenazas reales”, explica Cristina
Fritz, cofundadora de Digital Exp, Enterprise Technology especializada en
transformación digital de grandes empresas.
En este
sentido, la gobernanza de datos, con roles claros, comités transversales y
métricas comunes, se vuelve una condición básica para asegurar un cumplimiento
sostenido en el tiempo.
A medida
que los ecosistemas digitales crecen y los datos se distribuyen entre múltiples
plataformas y proveedores cloud, las herramientas de data governance y data
mapping pasan de ser una buena práctica a un requisito operativo.
Mantener
visibilidad sobre qué datos personales existen, dónde se almacenan, quién
accede a ellos y con qué finalidad es clave tanto para cumplir la ley como para
responder ante eventuales fiscalizaciones.
“Sin una visión centralizada y actualizada de
los datos, las organizaciones pierden control y aumentan significativamente su
exposición al riesgo regulatorio”, advierte Fritz.
La
automatización también se posiciona como un factor decisivo. La ley refuerza
los derechos de los titulares, estableciendo plazos claros para responder
solicitudes de acceso, rectificación, cancelación u oposición. Para muchas
empresas, cumplir estos tiempos de forma manual resulta inviable.
Por ello,
se observa una adopción creciente de portales de autoservicio, motores de
workflow automatizado y plataformas de gestión de identidades, que permitan
validar solicitudes, distribuir tareas y mantener trazabilidad completa.
“Responder
en plazo ya no es solo una obligación legal, es un indicador directo de madurez
digital”, afirma Cristina Fritz, cofundadora de Digital Exp, Enterprise
Technology especializada en transformación digital de grandes empresas.
En
paralelo, el fortalecimiento de la ciberseguridad se consolida como uno de los
ejes más críticos del cumplimiento. La nueva Ley de Protección de Datos eleva
las expectativas sobre la capacidad de las empresas para prevenir brechas,
detectar incidentes de forma temprana y responder oportunamente.
Tecnologías
como sistemas de detección y respuesta, monitoreo continuo, prevención de
pérdida de datos y gestión centralizada de eventos de seguridad se vuelven
parte del núcleo tecnológico exigido. “Hoy no se trata solo de evitar
incidentes, sino de poder demostrar que existen controles activos, monitoreo
permanente y capacidad de respuesta ante cualquier evento”, sostiene la
experta.
Otro
aspecto central es la generación de evidencia técnica verificable. Frente a un
escenario de fiscalización más riguroso, las empresas deberán demostrar
objetivamente cómo protegen los datos personales.
Registros
de acceso, bitácoras inalterables, repositorios de consentimientos y sistemas
de documentación automatizada permiten acreditar cumplimiento y trazabilidad.
“La intención de cumplir ya no es suficiente si no puede respaldarse con
evidencia técnica clara”, enfatiza Fritz.
Para los
especialistas, el avance de Chile hacia un marco regulatorio más exigente en
protección de datos no solo representa un desafío, sino también una oportunidad
estratégica.
“Las organizaciones que entiendan esta ley
como un proyecto de transformación digital, y no solo como una obligación
legal, estarán mejor preparadas para competir en una economía donde la
confianza será un activo clave”, dice Cristina Fritz.
Cristina
Fritz agrega además que existen formas de optimizar la inversión tecnológica
sin comprometer el cumplimiento: “Las empresas pueden reducir costos
priorizando soluciones modulares y escalables, reutilizando plataformas
existentes cuando sea posible, y adoptando tecnologías en la nube con modelos
de pago por uso.
También es clave automatizar procesos repetitivos y centralizar la gobernanza de datos para evitar duplicidades. Con una planificación estratégica y una mirada integral, es posible cumplir con la ley y fortalecer la infraestructura digital sin inflar el presupuesto innecesariamente”, señala la experta.

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