martes, 21 de abril de 2026

Open Finance en Chile: del diseño regulatorio a la implementación real

 Por Juan Manuel Jiménez

Responsable de Open Finance de Minsait (Indra Group) en Región Andina y Cono Sur

Chile está entrando en una etapa decisiva en la transformación de su sistema financiero. Tras la promulgación de la Ley Fintec y el desarrollo del marco regulatorio que da forma al Sistema de Finanzas Abiertas, el país comienza ahora la fase más importante: la implementación real de este nuevo modelo.

Uno de los hitos que marca este paso es el inicio de operaciones del sandbox tecnológico, un entorno de pruebas supervisado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que permitirá a bancos, fintechs y otros actores del ecosistema comenzar a validar en la práctica cómo funcionará el intercambio de información financiera entre instituciones.

En términos simples, el sandbox funciona como un laboratorio del sistema financiero. En este espacio, las organizaciones pueden probar cómo interoperarán sus sistemas, cómo se gestionará el consentimiento de los usuarios y cómo se integrarán las APIs, que son las interfaces que permiten que distintas instituciones conecten sus sistemas e intercambien información de forma segura, estandarizada y con autorización del usuario. 

Esto permite reducir riesgos antes de que el sistema entre plenamente en producción y facilita que la industria avance con mayor coordinación. Pero este proceso no se sostiene únicamente sobre pruebas.

También requiere un marco técnico claro que permita a todas las instituciones operar bajo un mismo estándar.

En ese contexto, la publicación del Anexo Técnico N°3 del Sistema de Finanzas Abiertas representa un paso fundamental para el ecosistema. El Anexo 3 traduce los principios regulatorios del modelo de finanzas abiertas en especificaciones técnicas concretas. 

En otras palabras, establece cómo deben conectarse las instituciones, qué estándares deben cumplir y de qué manera se gestionará la seguridad, la autenticación y el consentimiento de los usuarios dentro del sistema.

Su importancia radica en que convierte la regulación en capacidades operativas.

Define elementos como los mecanismos de intercambio de información entre instituciones, los modelos de autenticación entre participantes, los flujos de consentimiento de los usuarios y los estándares de seguridad que permitirán garantizar que el sistema funcione de manera confiable.

Este tipo de definiciones técnicas son esenciales porque Open Finance no es solo una iniciativa regulatoria. Es, ante todo, una infraestructura tecnológica compleja que requiere altos niveles de interoperabilidad, seguridad y estandarización entre múltiples actores.

Donde el modelo empieza a tomar forma

En este nuevo modelo aparecerán además distintos roles dentro del ecosistema. Algunas instituciones actuarán como proveedores de información financiera, otras ofrecerán servicios basados en esos datos, y otras podrán iniciar pagos u ofrecer nuevos servicios digitales a los clientes. Para que este modelo funcione, todos los participantes deben operar bajo reglas comunes que permitan conectar sussistemas de forma segura.

El sandbox permite a las organizaciones entender en la práctica qué implica desempeñar estos roles. Participar en este entorno permitirá a las entidades identificar qué capacidades tecnológicas deben desarrollar, cómo gestionar el consentimiento de los clientes y cómo interactuar con otros participantes del sistema.

Este proceso también obliga a las instituciones a revisar sus modelos internos de gobernanza y coordinación. La implementación de Open Finance no es únicamente un desafío tecnológico; implica también cambios organizacionales relevantes. Las entidades deberán coordinar equipos de negocio, tecnología y cumplimiento regulatorio para desarrollar nuevos casos de uso y modelos de servicios basados en datos financieros.

Un elemento adicional que las instituciones deberán considerar es que la implementación del Sistema de Finanzas Abiertas está ocurriendo en paralelo con la entrada en vigor de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile.

Esto exige que las organizaciones desarrollen capacidades robustas para la gestión de datos y consentimientos, asegurando que ambos marcos regulatorios evolucionen de forma alineada.

Más allá de los desafíos técnicos y regulatorios, el potencial de Open Finance es significativo. Para los usuarios, este modelo puede habilitar experiencias financieras más simples, transparentes y personalizadas. Para el ecosistema financiero, abre la puerta a una mayor competencia, innovación y desarrollo de nuevos servicios digitales.

La experiencia internacional muestra que el éxito de los sistemas de finanzas abiertas depende en gran medida de la calidad técnica de su implementación.

Países como el Reino Unido o Brasil han demostrado que contar con estándares claros y arquitecturas bien diseñadas es clave para que el ecosistema pueda escalar de manera sostenible.

En este sentido, Chile tiene una oportunidad importante. Si logra consolidar un modelo robusto, alineado con estándares internacionales y con una implementación técnica sólida, puede posicionarse como uno de los referentes regionales en el desarrollo de infraestructuras de finanzas abiertas.

El desafío ahora es avanzar desde la preparación hacia la implementación efectiva. El sandbox tecnológico y el Anexo Técnico N°3 ofrecen las herramientas para hacerlo. Corresponde ahora a la industria aprovechar este espacio, preparar sus infraestructuras y comenzar a construir, en conjunto, el futuro del sistema financiero digital en Chile.

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