Este informe —que se publica
dos veces al año— señala que el principal riesgo para la estabilidad financiera
local proviene de un estrechamiento abrupto de las condiciones de
financiamiento, que podría ser consecuencia de una intensificación del conflicto
en el Medio Oriente o de sus efectos sobre la inflación y crecimiento
mundial.
El IEF explica que las
condiciones financieras internacionales se deterioraron durante marzo, pero han
retornado a niveles que son coherentes con una visión más benigna de la
economía, lo que contrasta con los riesgos asociados con el conflicto y otras fuentes
de incertidumbre.
De acuerdo con el IEF, las vulnerabilidades globales, asociadas al elevado
endeudamiento fiscal, especialmente en economías desarrolladas; las altas
valoraciones de activos riesgosos, y la mayor interconexión entre la banca y
otros agentes financieros se mantienen altas, pudiendo exacerbar y propagar las
consecuencias de diversos eventos de riesgo.
Sobre los mercados financieros
locales, el BCCh indica que estos han mostrado movimientos en línea con las
tendencias globales, aunque cambios recientes en la participación de diferentes
agentes en el mercado de renta fija y en los portafolios de inversionistas
institucionales locales podrían incrementar la transmisión de eventos de
volatilidad externa a nuestra economía.
Según el IEF, la situación
financiera de hogares y empresas no registra cambios significativos, y los
ejercicios de tensión sugieren que, la materialización de un shock severo
tendría impactos acotados sobre su capacidad de pago. En tanto, los niveles de
rentabilidad, capital y liquidez de los bancos les permitiría mantenerse
solventes en un escenario de tensión severo.
Por otra parte, constata que
los bancos cuentan con niveles de rentabilidad, capital y liquidez que les
permitiría permanecer solventes en un cuadro de tensión severo. Las pruebas de
tensión muestran que frente a un escenario donde la actividad se contrae
abruptamente y los costos de fondeo suben de forma significativa, los bancos
mantienen niveles de capital por sobre los requerimientos regulatorios bajo la
métrica más exigente del capital ordinario de nivel 1 (CET1).
De acuerdo con el Banco
Central, la economía chilena presenta solidez macroeconómica y estándares de
regulación y supervisión financiera robustos, que le permiten disponer de
mecanismos de ajuste y holguras para mitigar los efectos de eventuales shocks severos.
Principales riesgos
Según el IEF, los riesgos para
la estabilidad financiera global son elevados, en un entorno macroeconómico e
internacional altamente incierto. El principal punto de atención es la
posibilidad de un deterioro abrupto de las condiciones financieras, lo que
aumentaría los costos de financiamiento, depreciaría las monedas respecto a las
monedas de refugio y disminuiría el financiamiento disponible para economías
emergentes.
El informe agrega que, a nivel
local, la materialización de estos escenarios de riesgo u otros similares
podría desencadenar salidas de capitales, aumentos de las tasas de interés o
movimientos del tipo de cambio. Asimismo, los efectos reales de la crisis en el
Medio Oriente podrían deteriorar la actividad económica y el empleo local, con
efecto negativo sobre la capacidad de pago de los usuarios de crédito.
Política Financiera
En su Reunión de Política
Financiera, el Consejo del BCCh decidió continuar la convergencia del
Requerimiento de Capital Contracíclico (RCC) a su nivel neutral, fijándolo en
1% de los activos ponderados por riesgo (APR) desde el actual 0,5% en un plazo
de 24 meses. La decisión fue adoptada por unanimidad de sus miembros.
De acuerdo con lo descrito en el IEF publicado hoy, las condiciones macrofinancieras de la economía chilena son coherentes con la convergencia del RCC a su nivel neutral.
En efecto, los mercados financieros locales han operado normalmente, acoplándose a la dinámica observada en los mercados externos; los indicadores locales de vulnerabilidades financieras para hogares y empresas se mantienen bajos en perspectiva histórica; la actividad crediticia ha dado señales de mayor dinamismo y su perspectiva futura sigue determinada por factores de demanda.
La banca, por su
parte, muestra indicadores de rentabilidad por sobre sus promedios históricos,
fuentes de financiamiento estables y holguras de capital que le permitirían no
solo enfrentar un escenario de tensión, sino que también acomodar la
convergencia del RCC manteniendo un flujo de crédito acorde a la evolución de
la economía.
Sobre la agenda de regulación financiera, el IEF indica que el Banco Central seguirá trabajando en fortalecer el funcionamiento del mercado monetario y la gestión de liquidez sistémica, y que en esta línea se inserta la publicación del marco regulatorio para el reconocimiento de convenios marco de contratación de operaciones de repo y su compensación.

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