En el ámbito externo, el
conflicto en Medio Oriente se mantiene como el principal foco de atención. El
alza del precio del petróleo ha afectado la inflación efectiva y las
expectativas de inflación en diversas economías, mientras que, en general, la
actividad global ha permanecido resiliente.
En ese contexto, los bancos
centrales han mantenido un mensaje de cautela y algunos —como el Banco Central
Europeo y el Banco de Japón— han comenzado a concretar aumentos en sus tasas
rectoras.
En los últimos días, el precio
del petróleo cayó a valores algo por debajo de los US$80 el barril (promedio
WTI-Brent) tras el anuncio de la firma de un nuevo acuerdo de cese al fuego
entre Estados Unidos e Irán. A dos años plazo, la caída en los precios de los
contratos futuros es bastante más acotada.
Los mercados financieros,
incluido el chileno, han reaccionado positivamente al anuncio, registrándose
alzas de las bolsas y una depreciación global del dólar. Con todo, el
desarrollo del conflicto se ha caracterizado por constantes vaivenes en torno a
un acuerdo de paz.
Por esta razón, es necesario
seguir observando el curso de los acontecimientos y evaluando su impacto en las
perspectivas inflacionarias. Por su parte, el precio del cobre continúa por
sobre US$6 la libra.
En el ámbito local, la
actividad se contrajo en el primer trimestre del año, resultado por debajo de
lo esperado en el IPoM de marzo. La diferencia se explicó, en gran parte, por
el magro desempeño de rubros vinculados a recursos naturales.
En el mercado laboral, se
observa un aumento de la tasa de desempleo, en un contexto de débil creación de
empleo. Hacia adelante, se proyecta un mayor empuje del gasto público y un
menor impulso del consumo de los hogares, cuyos fundamentos se han debilitado.
La inversión también se revisa a la baja para
este año, aunque sus proyecciones de mediano plazo aumentan.
Tal como se anticipó, la
inflación total subió rápidamente producto del shock provocado por el conflicto
en Medio Oriente. La variación anual del IPC llegó a 3,9% en mayo, empujada por
el alza de los precios de los combustibles.
La inflación subyacente —IPC sin volátiles— no ha mostrado mayores cambios en los últimos meses (3,2% anual a mayo), reflejando un traspaso del shock de costos similar a patrones históricos. Las expectativas de inflación a dos años plazo de la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) se ubica en 3% y la de la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) en 3,1%.
El Consejo estima que el
balance de riesgos para la inflación se ha ido equilibrando, aunque el
escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor al
habitual.
El conflicto en Medio Oriente
no se ha resuelto definitivamente y la oferta mundial de petróleo no se ha
normalizado.
Por otro lado, si bien el
desempeño de la actividad ha estado afectado principalmente por factores de
oferta transitorios y las perspectivas de demanda no tienen mayores cambios,
varios determinantes del consumo de los hogares han tenido un comportamiento
menos favorable.
El Consejo reafirma que tomará las decisiones necesarias
para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en
un horizonte de dos años.
La Minuta de esta Reunión de Política Monetaria se publicará a las 8:30 horas del miércoles 24 de junio de 2026. La próxima Reunión de Política Monetaria se efectuará el lunes 27 y martes 28 de julio de 2026. El Comunicado respectivo será publicado a partir de las 18 horas de ese último día.
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