Con autoridades nacionales y
locales, además de la presencia toda la industria de los frutos secos reunida
en instalaciones de Nefuen de Grupo Hijuelas en la Región de los Lagos, se
inauguró la planta de procesamiento de avellano más austral del mundo, con una
inversión que significa la llegada de una tecnología de punta que perfilará al
sur del país, y a todo Chile, como el protagonista más grande en la producción
y comercialización global de esta especie.
La nueva planta, ubicada en el sector de Las Quemas, en Osorno, marca un hito
para el desarrollo agroindustrial del avellano europeo en el sur de Chile. La
instalación permitirá procesar fruta proveniente de las regiones de Los Lagos y
Los Ríos, incorporando en un mismo lugar etapas claves como recepción, lavado,
secado, calibrado, craqueado, descascarado, selección final y preparación para
la exportación hacia mercados industriales altamente exigentes.
Según explicó Gaspar Goycoolea, presidente de Grupo Hijuelas, esta planta
representa un proceso de más de 12 años de trabajo en la zona, orientado a
consolidar el desarrollo agrícola de la Región de Los Lagos y a generar nuevas
oportunidades desde el mundo rural. “Chile ya es el principal productor de
avellano europeo del hemisferio sur y, al ritmo actual de crecimiento, podría
convertirse hacia 2035 en el mayor productor mundial de esta especie”.
El impacto de esta infraestructura no solo se mide en capacidad de proceso,
sino también en la posibilidad de responder a las verdaderas expectativas del
mercado global, como explicó Jorge Mohr, director de Nefuen y Grupo Hijuelas:
“El avellano no se comercializa en cáscara, el mercado internacional exige que
la fruta llegue descascarada del grano, y por eso que hay que integrar esa
etapa fundamental en nuestros propios procesos.
Entonces esta planta, que es la con mayor tecnología de punta que hoy en día puede existir para el desarrollo de la zona, viene a aportar calidad, dinamismo, velocidad, eficiencia y costo”.
Injerencia en toda la cadena del avellano
La planta integra cuatro grandes etapas dentro de la cadena. La primera corresponde a la recepción, limpieza, lavado y secado de la fruta; luego viene el calibrado de la avellana en cáscara; posteriormente se desarrolla el craqueado y descascarado, donde se separa la cáscara del grano; y finalmente se realiza la selección, calibrado final y preparación de la fruta con las certificaciones necesarias para llegar a mercados industriales de alta exigencia.
Para Juan Ignacio Goycoolea Sone, CEO de Grupo Hijuelas, esto marca la entrada del grupo a una etapa de la cadena en la que antes no participaba directamente: el procesamiento y comercialización de la fruta. “Este proyecto en particular tiene un condimento especial, porque es el primero del grupo y de Nefuen en una etapa de la cadena en la cual nunca habíamos participado”, señaló durante la ceremonia.
El ejecutivo también subrayó que el desarrollo de esta planta es resultado de una historia de resiliencia, innovación y trabajo colaborativo. “Cuando uno innova, cuando uno es el primero en hacer las cosas, siempre está expuesto a errores o a momentos complicados”, indicó, destacando que esos desafíos permitieron fortalecer el proyecto y avanzar hacia una nueva etapa de crecimiento. “Queremos seguir aportando como compañía para poder convertir a Chile en el líder mundial de avellanas”.
Salto Productivo
La historia del avellano en Nefuen y el Sur de Chile comenzó hace más de dos décadas, cuando la familia Mohr plantó sus primeros huertos en 2002.
Luego, una gira tecnológica a
España en 2004 permitió abrir vínculos con especialistas internacionales en
genética de la Oregon State University de Estados Unidos, y el principal
arquitecto de estas variedades americanas, Shawn Mehlenbacher, lo que derivó en
el desarrollo de estos cultivos en la zona en 2007.
“En 2018 se realizó la primera
exportación de avellanas, procesando apenas ocho toneladas en un mes y medio
con una máquina pequeña. Hoy, esa misma cantidad puede ser procesada durante un
solo turno de trabajo en esta nueva planta”, dijo Mohr.
Ese salto refleja la evolución del cultivo y la visión de largo plazo detrás de
esta inversión. Mohr recordó que procesar avellanas “no es trivial”, ya que
cada variedad, calibre y requieren manejos diferenciados. Por eso, la planta
fue diseñada no solo para aumentar capacidad, sino también para responder a
clientes internacionales que han ido enseñando y exigiendo estándares
específicos calibre y presentación.
La nueva infraestructura también es fruto de una alianza multicultural. De
acuerdo con Gaspar Goycoolea, en la planta confluyen experiencia chilena,
alemana, holandesa y norteamericana. Esta colaboración, explicó, permite sumar
conocimiento de distintas latitudes a una zona que cuenta con condiciones
excepcionales para el desarrollo de este fruto seco.
“Hoy la producción de avellana europea en Chile está viviendo momentos de mucha
alegría para la agricultura del país”, concluyó Gaspar Goycoolea, no sin antes
hacer un llamado. “Son estos los momentos cuando debemos ser muy humildes y
unirnos entre viveros, productores, procesadores y exportadores para trabajar
en conjunto.
Debemos aprender de nuestros
errores y no repetir lo de las cerezas, en que finalmente terminamos
destruyendo una especie por los individualismos y malas prácticas. Llegó la
hora de hacer del avellano europeo la especie que permita el desarrollo de
todos los actores y esa es una responsabilidad de todos nosotros”.
Reacciones
Desde la mirada territorial, la planta busca transformar a Osorno y la región
en un polo estratégico para el procesamiento y exportación de avellano europeo.
El alcalde de la comuna, Jaime Bertin, destacó: “Es emprendimiento muy notable,
con una capacidad inmensa de desarrollo en algo que es nuevo, innovando en la
producción de avellanos en el sur de Chile para exportar al mundo.
Estas son cosas que marcan una
diferencia en un territorio donde se crean este tipo de empresas, que son
capaces de levantar la parte económica de un sector, para producir con energía
y hacer posible que estas cosas resulten y resulten bien”.
También estuvo presente el seremi de Agricultura de la Región de Los Lagos,
Francisco Cárcamo, quien agradeció la invitación a Grupo Hijuelas, “una empresa
privada líder no solamente a nivel de producción nacional, sino que
internacional en el cultivo del avellano europeo, que es una alternativa de
negocio real para la región.
Lo dije en mi intervención,
somos los mejores productores, y de calidad, de la leche y la carne, como en la
salmonicultura, así que por qué no soñar con generar la mejor avellana del
mundo en el sur de Chile”.
Por último, el subdirector de Operaciones del Servicio Agrícola y Ganadero,
Oscar Camacho, transmitió las palabras del director nacional del SAG, Domingo
Rojas: “Instancias como esta son una señal concreta del dinamismo y la
capacidad de crecimiento del sector agroalimentario chileno”, comentó en un mensaje.
“La incorporación de infraestructuras modernas y procesos productivos de alto estándar no solo fortalece la competitividad del sector, sino que también contribuye al desarrollo regional, la generación de empleo y el fortalecimiento de las cadenas productivas locales.
Valoramos profundamente las iniciativas que avanzan hacia una agricultura más eficiente, sustentable e innovadora, alineada con los desafíos actuales de producción, trazabilidad, calidad y apertura a los mercados nacionales e internacionales”.
Igualmente importante, fue la participación del Obispo de Osorno, Monseñor Carlos Godoy, quien bendijo la planta durante el acto de inauguración. También asistieron el director regional del SAG, Francisco Briones, directores de Grupo Hijuelas, productores agrícolas de distintas regiones que trabajan con Nefuen, autoridades de Carabineros de Chile, representantes de AgriChile y empresas que se desempeñan en el rubro, y colaboradores de Nefuen y Grupo Hijuelas tanto de Osorno y alrededores, como de la zona central de Chile.
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