Chile es el país que más helado consume en
América Latina: cerca de 11 kilos por persona al año, por sobre Argentina y
Brasil, según estimaciones de Statista Market Insights. El mercado regional
alcanzó los US$4.300 millones en 2024 y proyecta llegar a US$5.600 millones en
2033, de acuerdo con IMARC Group. A este volumen se suma un cambio de
hábito: el consumo dejó de ser exclusivamente veraniego. En Chile, las ventas
se aceleran desde septiembre, alcanzan su peak en verano y, aunque disminuyen
durante el otoño, se mantienen activas durante todo el año.
En este mercado se instala una compañía
con trayectoria. Master Martini nació hace 54 años en Italia y lleva 16 años en
Chile, donde se ha consolidado como proveedor de margarinas, cremas y
chocolates para pastelerías, panaderías, food service y retail.
A esta oferta se suma el acompañamiento
técnico y la asesoría gratuita, con un modelo que apoya tanto a empresas
consolidadas como a emprendedores.
Esa experiencia es la que ahora traslada
al mundo del helado a través de Martini Gelato, una unidad de negocios dedicada
exclusivamente al gelato. Los productos ya formaban parte de su catálogo, pero
hasta ahora no existía un área dedicada específicamente a desarrollar este
negocio y acompañar a las heladerías.
"Martini Gelato es una unidad que
siempre existió en la compañía. Los productos siempre estuvieron, pero nunca se
les dio el foco ni la orientación directa para trabajar el helado con las
heladerías que ya operan en Chile o para instalar nuevas.
Hoy
entregamos desde la máquina para fabricar el helado hasta los insumos, y le
enseñamos al cliente a producirlo y a exhibirlo: le armamos una heladería de
cero a cien", explica Luis Valenzuela, gerente de Martini Gelato.
El público de esta unidad no se limita a
las heladerías: la estrategia apunta también a pastelerías, cafeterías y
panaderías que quieran incorporar un rincón de gelato, así como a cadenas de
supermercados interesadas en desarrollar marcas propias.
El 90% de los insumos proviene de Italia,
mientras que una parte llega desde la planta que la compañía tiene en Brasil,
ambas bajo los mismos estándares de calidad europeos.
Un portafolio para estandarizar el sabor y
crear el propio
El catálogo disponible en Chile reúne 60
productos en stock. Las pastas concentradas —el corazón del sistema— se agrupan
en pastas grasas, con la familia de los frutos secos (pistacho, avellana
europea, almendra, nuez); pastas frutales, que replican la diversidad de la
fruta y una tercera línea con sabores como menta, café expreso y vainilla
bourbon o francesa.
"La fruta no se comporta igual
durante todo el año: no tiene la misma concentración de azúcar, de aroma ni de
pigmento. La pasta permite estandarizar la receta, así el helado de frutilla
sabe exactamente igual en cualquier mes", explica Ignacio Bravo, jefe de
Martini Gelato en Chile.
A eso se suman los variegados, similares a
una mermelada, pero compuestos en un 80% por fruta real, que se aplican como
marmoleado o decoración; las cremas a base de frutos secos; toppings, salsas y
escamas de chocolate; y el baño de helado, con cerca de 15% de cacao: una
bolita de 100 gramos requiere unos 8,5 gramos de cobertura, con un costo
aproximado de $20 por unidad.
En equipamiento, Martini Gelato representa
en Chile a la marca italiana Frigomat, con pasteurizadores, tinas de maduración
y equipos productores.
El sistema está pensado para dos perfiles.
Por un lado, una base UHT lista para usar, pensada para quienes se inician -sin
experiencia- en la elaboración de helados y solo deben incorporar la proporción
de pasta para hacer el gelato; por otro, una línea dirigida al maestro
artesanal, que formula y balancea su receta desde cero.
Sobre esta base, la customización es parte
del servicio: la unidad desarrolla junto al cliente sabores propios, desde
clásicos de temporada, como el pan de Pascua, hasta propuestas de autor.
"En el helado se puede jugar mucho.
Un plato dulce o salado, un trago favorito: lo que sea, se puede transformar en
helado. Nuestro trabajo es entregarle al cliente las herramientas para que ese
sabor le salga bien y siga siendo suyo", agrega Ignacio Bravo.
La oferta también responde a la creciente
demanda por productos funcionales, con bases reducidas en azúcar, sin lactosa,
con certificación vegana y libres de gluten. A ellas se suma OraSì, la marca de
bebidas vegetales de la compañía que ya opera en el retail chileno, cuya línea
permite reemplazar la leche de origen animal por bebidas de avena o arroz para
desarrollar helados plant based.
"Somos una de las compañías que
levantó primero la bandera verde en esta categoría. Con OraSì, el cliente puede
armar una línea completa de helados de base vegetal con el mismo estándar del
helado tradicional", señala Valenzuela.
Asesoría sin costo: de la decisión de
inversión a la vitrina
El acompañamiento técnico es gratuito y
forma parte del servicio de la compañía, tal como ocurre en panadería y
pastelería. El proceso comienza antes de la compra: el equipo levanta junto al
cliente cuántos sabores quiere exhibir, si venderá a terceros y qué espacio,
disponibilidad de agua, ventilación y condiciones eléctricas tiene.
A partir de esta información, recomienda
la capacidad de equipo más adecuada para su operación.
Luego viene la capacitación —en las
instalaciones de Master Martini o directamente en las del cliente—, la puesta
en marcha y sanitización de la máquina, y el desarrollo de las recetas una por
una.
"La asesoría no tiene costo. Voy
personalmente a cualquier punto del país a capacitar al cliente en el uso y
mantenimiento del equipo, y trabajamos receta por receta hasta que la vitrina
queda armada", detalla Ignacio Bravo.
Un caso reciente es Alto Hospicio, donde
una pastelería con cuatro puntos de venta en la comuna incorporó una máquina y,
tras tres días de trabajo conjunto en terreno, logró desarrollar una vitrina de
18 sabores, convirtiéndose en la primera heladería artesanal italiana de la
zona.
El
modelo le permite, además, concentrar la producción en uno de sus locales y
distribuir el helado hacia los demás puntos de venta.
Uno de los principales focos de Martini
Gelato es evitar uno de los errores más frecuentes al ingresar al rubro:
comprar equipamiento sobredimensionado antes de entender las necesidades reales
del negocio. Un cliente, por ejemplo, adquirió una máquina que pasteuriza y
madura la base, un proceso que contempla dos ciclos y puede tomar un día
completo, cuando trabajar con una base lista reduce esa operación a pocos
minutos.
"No nos interesa vender un equipo
caro si el cliente no lo necesita. Tenemos los mismos equipos que la
competencia, pero preferimos ser sinceros: nos acomodamos a lo que el cliente
quiere hacer", afirma Luis Valenzuela.
La proyección de la unidad es consolidar
primero su cartera de clientes y, posteriormente, abrir nuevos frentes, como la
participación en ferias o el desarrollo de alianzas gremiales.
Mientras tanto, el mensaje para quienes
evalúan ingresar al rubro es directo:
"Es una invitación a consultar antes
de invertir. Que nos llamen, que vengan a nuestras instalaciones: les mostramos
las máquinas y les hacemos helado sin ningún compromiso. Vamos a ser
transparentes en decirles cuánto vale, qué necesitan y qué no les
conviene", concluye Luis Valenzuela, gerente de Martini Gelato.
Más información en www.mastermartini.cl
y el instagram @mastermartinichile.