Por Bernardita Infante, consultora previsional de Alfredo Cruz & Cía
El buen desempeño que registraron los multifondos durante 2025 el mejor desde
2019 volvió a poner el tema previsional en el centro de las decisiones
financieras de miles de personas. Sin embargo, junto con las cifras positivas,
persiste un fenómeno que preocupa: la alta rotación de afiliados entre fondos.
Solo en 2025 el sistema
promedió cerca de 82.500 traspasos mensuales, reflejando que muchos cotizantes
siguen tomando decisiones complejas sin una estrategia clara de largo plazo.
El problema de fondo no es la
movilidad en sí misma, sino la lógica bajo la cual se ejecuta. Con frecuencia
vemos decisiones motivadas por recomendaciones informales, tendencias de corto
plazo o la búsqueda de “subirse al peak de la ola”.
Esta conducta, lejos de
mejorar la pensión futura, suele generar el efecto contrario. Cuando grandes
volúmenes de personas se mueven hacia un mismo fondo como ocurrió con el A
durante el último año se producen distorsiones que pueden afectar los resultados
esperados.
Parte importante de esta
dinámica se explica porque los fondos de renta variable tuvieron un buen
comportamiento en 2025, lo que incentivó a muchos afiliados a asumir más
riesgo. El riesgo, por cierto, es una herramienta válida dentro de una
estrategia previsional, pero solo cuando está alineado con el perfil del
afiliado y su horizonte de jubilación.
De lo contrario, se transforma en una apuesta
que puede perjudicar seriamente la construcción de la pensión.
Aquí es donde se comete uno de los errores más frecuentes: intentar anticipar
el mejor momento del mercado. Perseguir la rentabilidad máxima cambiándose
reiteradamente de fondo es, en la práctica, imposible de ejecutar de manera
consistente. La evidencia muestra que quienes adoptan esta conducta terminan,
muchas veces, comprando caro y vendiendo barato, erosionando su ahorro
previsional.
Otro punto crítico es la falta
de coherencia entre el fondo elegido y la etapa de vida del afiliado. No es
razonable que una persona próxima a pensionarse mantenga una exposición elevada
a renta variable, así como tampoco suele ser eficiente que un trabajador joven
permanezca excesivamente conservador durante décadas.
La clave está en construir una
estrategia que combine perfil de riesgo, edad y horizonte de inversión. Por lo mismo, la discusión previsional debe avanzar
desde la lógica del movimiento táctico hacia una mirada estratégica.
Elegir un multifondo no
debiera ser una reacción a la coyuntura mensual, sino una decisión anclada en
el objetivo central: financiar una pensión adecuada en el futuro. Esto implica
evaluar el corto, mediano y largo plazo, entendiendo que el tiempo disponible
para invertir es, muchas veces, más determinante que las fluctuaciones
puntuales del mercado.
En un escenario donde la información abunda, pero la asesoría experta sigue siendo escasa el principal desafío es evitar que los afiliados sigan tomando decisiones que juegan en contra de su propio ahorro. La invitación es clara: menos ruido de mercado y más estrategia previsional. Porque en pensiones, la disciplina de largo plazo sigue siendo el activo más valioso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario