Esta variable suele ser muchas veces
subestimada, pero puede marcar la diferencia al momento de concretar el sueño
de la vivienda propia.
Hay que pensar en el sistema
financiero como en una relación de pareja: primero se conoce a la persona,
se observa cómo toma decisiones, cómo enfrenta compromisos, cómo responde ante
responsabilidades, antes de tomar un compromiso superior. El banco opera
exactamente igual. Las confianzas no se
construyen de un día para otro,
sino a través de un historial concreto y verificable.
Muchas veces las personas se
preguntan ¿por qué no me aprueban el crédito, si no tengo deudas?. Y
es que la ausencia de deudas no siempre es algo positivo a ojos
del sistema financiero. Si nunca hemos tenido compromisos crediticios, el banco
simplemente no sabe cuál es el comportamiento como pagador, especialmente
cuando se piensa en compromisos de largo plazo como un crédito hipotecario.
Por esto el
comportamiento de pago se convierte entonces en una
carta presentación financiera.
Cuando mantenemos un historial
limpio, pagando puntualmente nuestras obligaciones, estamos construyendo
reputación en el sistema, siendo un ejemplo de esto, las promociones de
créditos preaprobados que los bancos van compartiendo a sus mejores pagadores,
sin siquiera ellos haberlo solicitado.
Esta trayectoria positiva
puede incluso compensar otras variables menos favorables al momento de la
evaluación crediticia.
Por esto, un punto no menor es
bancarizarse tempranamente, para generar un registro de comportamiento que vaya
abriendo distintas puertas a futuro. Una tarjeta de crédito bien manejada,
con pagos puntuales y montos controlados, puede ser el primer escalón hacia
objetivos mayores.
El banco necesita vernos
"bien portados" antes de comprometerse con nosotros en proyectos de
largo plazo.
Pero el comportamiento de pago
no solo incluye las deudas bancarias. Los protestos de casas comerciales,
cheques rechazados, cualquier incumplimiento financiero queda registrado y pesa
al momento de evaluar una solicitud hipotecaria.
Es más, incluso el
historial del conyugue entra en la ecuación, porque ante dificultades
financieras de un integrante del matrimonio, la familia completa se ve
afectada, comprometiendo la capacidad de pago del crédito solicitado.
En resumen, mantener un historial de pago impecable no es opcional, es simplemente indispensable. Es la inversión silenciosa que hacemos en nuestro futuro patrimonial, la que nos permitirá acceder a mejores condiciones crediticias cuando llegue el momento de dar el gran paso hacia la vivienda propia.
Por Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, Ingeniero Comercial, Magister en Administración de Empresas de IEDE y Master de Administración de Empresas en la Universidad de LLeida.

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