Si bien los pronósticos
climáticos prevén un fenómeno de El Niño intenso, con más precipitaciones, pero
temperaturas medias más elevadas, los riesgos de una helada están plenamente
vigentes. En Chile son muy comunes después del paso de sistemas frontales,
debido a la rápida pérdida de calor nocturno.
Para el período 2026-27, el
foco está puesto en la heterogeneidad del daño, ya que estos congelamientos no
afectan de manera uniforme, sino que se concentran en zonas específicas del
predio, vinculadas a acumulación de aire frío, topografía y vigor vegetal. Por
ende, hoy se están implementando estrategias de agricultura de precisión,
pasando de una protección generalizada a una gestión focalizada del riesgo.
La tecnología al servicio de
la prevención y del control de daños
Actualmente, existen
tecnologías como CanopyScan, que mediante drones con sensores térmicos permite
identificar microzonas más propensas a congelarse. Esta información clave
posibilita activar defensas físicas, como hélices o riegos por aspersión, sólo
donde realmente se requieren, mejorando la eficiencia operativa y reduciendo
costos energéticos.
A nivel sanitario, se
refuerzan estrategias preventivas con bioestimulantes y productos biológicos
como Mamull, orientados a proteger microheridas generadas por el frío y evitar
la entrada de patógenos de la madera. Éste es un riesgo crítico en especies como
cerezos y kiwis, tras eventos de podas y heladas.
Ahora, si el perjuicio ya se
produjo, hay herramientas como FruitScan, que tienen el potencial de
evolucionar hacia el conteo automático de la superficie dañada post-helada a
través de visión artificial, permitiendo cuantificar las pérdidas en tiempo real.
Esta data puede integrarse con
plataformas como CropView, para ajustar decisiones de fertilización, manejo y
carga productiva en función de los daños efectivos, no de estimaciones
generales.
“La evolución del monitoreo
agroclimático avanza claramente hacia un modelo de integración de datos,
automatización y prescripción inteligente”, comenta Pablo Kauer, gerente
técnico de Summit Agro Chile, multinacional japonesa perteneciente al grupo
Sumitomo Corporation.
“En el corto y mediano plazo, veremos una
combinación cada vez más estrecha entre sensores de campo, información
satelital, drones y sistemas de análisis basados en inteligencia artificial”,
complementa.
Hoy, la tecnología de
precisión ha dejado de ser una ventaja competitiva dentro de esta industria,
para transformarse en una condición básica de supervivencia. En un contexto
climático cada vez más impredecible, como el de nuestro país, la diferencia ya no
está en evitar totalmente el impacto, sino en reducirlo y tomar medidas
oportunas, basadas en datos.
“Sin estas herramientas, una helada severa o una combinación de lluvia y frío pueden significar pérdidas catastróficas, pero con ellas, se protege la continuidad operativa y la sostenibilidad del negocio agrícola en el largo plazo”, concluye el especialista.


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