Sin embargo, junto con los
beneficios ambientales y económicos que trae esta transformación, también
surgen desafíos técnicos que requieren atención. La naturaleza variable de
recursos como el sol y el viento exige fortalecer la seguridad, flexibilidad y
estabilidad operacional del sistema eléctrico.
“La transición energética
suele asociarse a nuevos parques solares o eólicos, pero existe una
infraestructura menos visible que resulta igual de crítica. La calidad de los
sistemas de conducción eléctrica, transmisión y distribución será determinante
para que la energía renovable llegue de manera segura y eficiente a los
usuarios finales” , señala Gonzalo Ureta, gerente General de COVISA.
En este escenario, elementos
que suelen permanecer fuera del debate público adquieren una importancia
estratégica. Los sistemas de transmisión, las soluciones de almacenamiento
energético, las tecnologías de monitoreo y los materiales conductores son fundamentales
para garantizar que la energía llegue de forma segura desde los centros de
generación hasta los puntos de consumo.
"Cada kilómetro de red,
cada conexión y cada conductor cumplen un rol crítico en el éxito de la
transición energética. Invertir en tecnologías y materiales de calidad no sólo
mejora la eficiencia del sistema, sino que también contribuye a construir una
red más sostenible para las próximas décadas", agrega el experto.
Certificación y trazabilidad
para una transición energética transparente
La sostenibilidad también está
impulsando nuevas herramientas que permiten medir y acreditar el origen
renovable de la energía utilizada por las empresas. Una de ellas es el sistema
de certificación Renova, administrado por el Coordinador Eléctrico Nacional,
que funciona como un registro único y trazable de toda la energía renovable que
se genera y consume en el país.
Esta plataforma permite
verificar el origen de la energía, entregando mayor transparencia al mercado y
facilitando que empresas generadoras y consumidores puedan demostrar sus
compromisos de sostenibilidad de manera objetiva y verificable.
En este contexto, COVISA cuenta con la certificación Renova, reafirmando su compromiso con una operación alineada con los objetivos de descarbonización y desarrollo sostenible del país. " Contar con certificaciones como Renova permite respaldar ese compromiso con información verificable y avanzar hacia una industria más transparente y responsable", concluye Gonzalo Ureta.
A medida que Chile continúa avanzando hacia una matriz energética cada vez más limpia, el foco ya no estará únicamente en generar energía renovable, sino también en fortalecer la infraestructura que la sostiene. En ese desafío, la calidad de la infraestructura eléctrica, la innovación tecnológica y la trazabilidad energética serán elementos fundamentales para construir un sistema más resiliente, competitivo y sostenible. Conoce más en www.covisa.cl
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