sábado, 4 de julio de 2026

Ojo a las filtraciones de datos: ¿cambiamos las contraseñas?

Las filtraciones masivas de información se han transformado en una amenaza constante. 

El hecho de que entidades estatales y corporaciones internacionales presenten fallas de seguridad que comprometen los datos privados de millones de personas genera dudas urgentes sobre la solvencia de los protocolos de protección vigentes y el rol que deben asumir las instituciones frente a estos riesgos.

 De esta manera, no podemos hacernos los desentendidos: con frecuencia leemos sobre filtraciones masivas que afectan a corporaciones globales y entidades gubernamentales, las cuales reportan la pérdida de millones de registros de usuarios. Esta vulnerabilidad representa un riesgo latente para la privacidad individual.

"Cuando los cibercriminales logran vulnerar los sistemas, una de sus formas de extorsión es amenazarlas con filtrar la información que obtienen, la cual incluye credenciales de acceso y/o información sensible como es la médica y bancaria. Y en Chile ya han ocurrido muchos casos", explica André Goujon, CEO de Lockbits. 

La gravedad de estas filtraciones radica en que los datos obtenidos suelen terminar en foros especializados o en la "dark web", donde son vendidos al mejor postor para cometer fraudes de identidad o ataques dirigidos de phishing.

De hecho, recientemente se conoció en el país una posible filtración de datos del sistema de ClaveÚnica, lo que generó una recomendación importante por parte de las autoridades y expertos: cambiar la contraseña de forma preventiva. 

La ClaveÚnica es la llave maestra para interactuar con el Estado, permitiendo el acceso a trámites sensibles en el Registro Civil, el Servicio de Impuestos Internos y sistemas de salud. Una brecha en este sistema no solo compromete la privacidad, sino que facilita la suplantación de identidad a gran escala. 

La sugerencia de actualizar las credenciales busca mitigar el riesgo de ataques de "credential stuffing", donde los atacantes utilizan contraseñas filtradas para intentar acceder a otras cuentas de la misma persona. Dada la interconexión de servicios, mantener contraseñas robustas y únicas para cada plataforma es hoy una medida de higiene digital básica e imprescindible. 

“Hemos conocido casos recientes donde se han comprometido cuentas de Clave Única, permitiendo al ciberatacante entrar fácilmente al sistema. Así, se ha comprobado la fragilidad que tiene, ya que solo requiere el número de serie del documento de identidad y la contraseña para modificar clave y datos de recuperación, careciendo de un segundo factor de autenticación, como un código SMS, por ejemplo, a diferencia de los estándares de seguridad bancarios”, recalca Goujon. 

Esta vulnerabilidad técnica se agrava debido a que el número de serie del carnet es un dato que circula con frecuencia en trámites cotidianos, perdiendo su carácter de secreto. Al no existir una capa adicional de validación biométrica o digital dinámica, cualquier filtración de bases de datos que asocie RUTs con sus respectivos números de serie deja la puerta abierta para que actores malintencionados realicen gestiones fraudulentas en plataformas gubernamentales críticas.

 Otra de las dificultades que ocurren es que el sistema de Clave Única no cuenta con un call center 24/7, lo que se transforma en una segunda vulnerabilidad crítica, ya que el cibercriminal maneja esa información, permitiéndole aumentar no solo la eficacia, sino también el daño, dejando poco margen de movimiento y de recuperación para la víctima, especialmente cuando los ataques ocurren fuera del horario administrativo. 

“Es imperativo que el Estado chileno evolucione y acelere hacia modelos de identidad digital descentralizada y robustezca la autenticación mediante multifactor para garantizar que la administración pública y los datos sensibles de los ciudadanos permanezcan protegidos”, explica Goujon. 

En esa línea, además de informar debidamente a las personas si sus datos fueron comprometidos en una filtración, es cada vez más importante bloquear preventivamente el acceso para que el usuario pueda nuevamente ingresar una contraseña. 

“Esta medida busca evitar que la responsabilidad de la seguridad recaiga exclusivamente en el ciudadano, quien muchas veces no tiene las competencias digitales para dimensionar el riesgo. Al forzar un cambio de credenciales ante una vulnerabilidad confirmada, las instituciones adoptan una postura proactiva que mitiga riesgos y garantizan que la higiene digital sea una norma institucional y no una opción del usuario”, menciona Goujon. 

Hoy no basta con comunicar, ya que no toda la población tiene el mismo nivel de educación digital o acceso constante a canales de información oficiales. 

“Por ello, el robustecimiento de los sistemas debe ir acompañado de un soporte técnico 24/7 y la implementación de factores de autenticación adicionales, como códigos SMS o biometría, superando la actual dependencia de datos estáticos como el número de serie del carné de identidad, el cual ya se encuentra ampliamente expuesto en diversas bases de datos”, sentencia Goujon.

Chile supera el 63% de generación renovable y enfrenta un nuevo desafío: Asegurar la estabilidad del sistema eléctrico

 El avance de las energías renovables está transformando profundamente la matriz energética nacional; impulsado principalmente por el desarrollo de proyectos solares y eólicos, Chile ha logrado posicionarse como referente en la incorporación de fuentes limpias a gran escala. Según cifras de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), durante 2025 las energías renovables aportaron el 63,3% de la generación eléctrica del país, mientras que las energías renovables no convencionales (ERNC) representaron el 42,4% del total.

Sin embargo, junto con los beneficios ambientales y económicos que trae esta transformación, también surgen desafíos técnicos que requieren atención. La naturaleza variable de recursos como el sol y el viento exige fortalecer la seguridad, flexibilidad y estabilidad operacional del sistema eléctrico.  

“La transición energética suele asociarse a nuevos parques solares o eólicos, pero existe una infraestructura menos visible que resulta igual de crítica. La calidad de los sistemas de conducción eléctrica, transmisión y distribución será determinante para que la energía renovable llegue de manera segura y eficiente a los usuarios finales” , señala Gonzalo Ureta, gerente General de COVISA.

En este escenario, elementos que suelen permanecer fuera del debate público adquieren una importancia estratégica. Los sistemas de transmisión, las soluciones de almacenamiento energético, las tecnologías de monitoreo y los materiales conductores son fundamentales para garantizar que la energía llegue de forma segura desde los centros de generación hasta los puntos de consumo.

Particularmente, la calidad de los componentes eléctricos se vuelve clave cuando la demanda por eficiencia, confiabilidad y sostenibilidad es cada vez mayor. En este contexto, los conductores eléctricos cumplen una función crítica dentro de la cadena energética. Como fabricante nacional con más de 45 años de trayectoria, COVISA ha impulsado soluciones orientadas a mejorar la seguridad, confiabilidad y sostenibilidad de las instalaciones eléctricas, desarrollando conductores fabricados utilizando energía eléctrica renovable certificada.

"Cada kilómetro de red, cada conexión y cada conductor cumplen un rol crítico en el éxito de la transición energética. Invertir en tecnologías y materiales de calidad no sólo mejora la eficiencia del sistema, sino que también contribuye a construir una red más sostenible para las próximas décadas", agrega el experto.

Certificación y trazabilidad para una transición energética transparente

La sostenibilidad también está impulsando nuevas herramientas que permiten medir y acreditar el origen renovable de la energía utilizada por las empresas. Una de ellas es el sistema de certificación Renova, administrado por el Coordinador Eléctrico Nacional, que funciona como un registro único y trazable de toda la energía renovable que se genera y consume en el país.

Esta plataforma permite verificar el origen de la energía, entregando mayor transparencia al mercado y facilitando que empresas generadoras y consumidores puedan demostrar sus compromisos de sostenibilidad de manera objetiva y verificable.

En este contexto, COVISA cuenta con la certificación Renova, reafirmando su compromiso con una operación alineada con los objetivos de descarbonización y desarrollo sostenible del país. " Contar con certificaciones como Renova permite respaldar ese compromiso con información verificable y avanzar hacia una industria más transparente y responsable", concluye Gonzalo Ureta.

A medida que Chile continúa avanzando hacia una matriz energética cada vez más limpia, el foco ya no estará únicamente en generar energía renovable, sino también en fortalecer la infraestructura que la sostiene. En ese desafío, la calidad de la infraestructura eléctrica, la innovación tecnológica y la trazabilidad energética serán elementos fundamentales para construir un sistema más resiliente, competitivo y sostenible. Conoce más en www.covisa.cl

Ojo a las filtraciones de datos: ¿cambiamos las contraseñas?

Las filtraciones masivas de información se han transformado en una amenaza constante.  El hecho de que entidades estatales y corporaciones i...