Las importaciones están
comenzando a contar una historia distinta sobre la economía chilena. Si durante
años el foco estuvo puesto en los bienes de consumo, hoy las cifras muestran un
mayor dinamismo en productos asociados a inversión, infraestructura y modernización
tecnológica.
De acuerdo con el último
Monitor de Comercio Exterior del Banco Central, las importaciones totalizaron
US$22.121 millones, lo que representa un crecimiento de 2,2% respecto del mismo
período del año anterior. El principal motor de este avance fueron los bienes
de capital, que aumentaron 10,8%, impulsados por una mayor internación de
motores, generadores y transformadores eléctricos, equipos computacionales y
equipos de transporte.
En contraste, los bienes de
consumo crecieron apenas 0,6%. Dentro de esa categoría aumentaron las
importaciones de medicamentos, carne y automóviles, mientras que disminuyeron
las de vestuario, calzado y electrodomésticos. Los bienes intermedios, en tanto,
retrocedieron 0,2%, afectados principalmente por una menor internación de
productos metálicos y diésel.
Para Matías Bearwald, CEO
de Greenwich Cargo,
estas cifras muestran un cambio que va más allá del comercio exterior.
"Las importaciones son uno de los mejores termómetros para entender hacia
dónde se está moviendo una economía.
Hoy vemos un mayor ingreso de
equipos destinados a aumentar la capacidad productiva de las empresas,
automatizar procesos y desarrollar nueva infraestructura. Eso habla de
organizaciones que están invirtiendo y preparándose para una economía mucho más
tecnológica."
El ejecutivo explica que este
cambio también está transformando la logística internacional. Hace algunos años
gran parte de las operaciones estaba asociada a cargas más estandarizadas. Hoy,
en cambio, cada vez es más frecuente coordinar el transporte de equipos
industriales, componentes eléctricos, sistemas tecnológicos y mercancías que
requieren un manejo especializado.
"Mover un transformador
eléctrico, un motor industrial o equipos tecnológicos no tiene nada que ver con
transportar productos de consumo masivo. Son cargas de alto valor, muchas veces
sobredimensionadas o con requerimientos específicos de embalaje, documentación
y coordinación. Eso obliga a planificar cada operación con mucha más
anticipación, explica el especialista".
Bearwald agrega que este
fenómeno también está estrechamente relacionado con la transición energética y
la digitalización que viven distintos sectores productivos. "La mayor
demanda por motores eléctricos, transformadores, equipos computacionales e
incluso componentes para electromovilidad refleja que las empresas están
incorporando nuevas tecnologías para hacer sus procesos más eficientes. Ese
cambio también se observa en la logística, donde cada vez manejamos cargas más
complejas y con mayores exigencias técnicas."
A su juicio las importaciones
anticipan una tendencia que seguirá consolidándose durante los próximos años.
"La logística dejó de ser
solamente un servicio de transporte. Hoy participa desde la planificación de
una inversión hasta la entrega final de un proyecto. Cuando el país importa más
bienes de capital, toda la cadena logística tiene que responder con mayor
especialización, trazabilidad y capacidad técnica."
Si bien el crecimiento de las exportaciones continúa siendo un indicador clave para la economía chilena, el comportamiento de las importaciones comienza a ofrecer otra lectura: la de un país que está destinando más recursos a tecnología, infraestructura y renovación de activos productivos, señales que podrían marcar el ritmo de la inversión durante los próximos años.

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