El análisis identificó 5.714
cuentas objetivo en 28 entornos corporativos de América Latina y registró
32.825 eventos de autenticación desde 1.487 direcciones IP asociadas a
servidores de Amazon Web Services (AWS). La actividad se concentró intensamente
en organizaciones chilenas y los atacantes consiguieron comprometer siete
cuentas.
El hallazgo más relevante es
que todas las cuentas vulneradas eran funcionales o de servicio, utilizadas por
sistemas o procesos de una organización y no necesariamente por una persona. De
acuerdo con Proofpoint, estas identidades no tenían un historial previo de
inicios de sesión legítimos en la telemetría revisada, carecían de
autenticación multifactor (MFA) y probablemente conservaban contraseñas
predeterminadas o fáciles de adivinar que nunca fueron renovadas. Seis de las
siete cuentas fueron comprometidas en un lapso de siete minutos.
“Este caso demuestra que una
organización no necesita tener una vulnerabilidad desconocida para quedar
expuesta. Una cuenta de servicio olvidada, con permisos vigentes y una
contraseña débil, puede convertirse en una puerta de entrada a información y
aplicaciones corporativas”, señala Benjamín Mera, director de CronUp
Ciberseguridad.
La campaña utilizó
TeamFiltration, una herramienta desarrollada para pruebas de penetración que
también puede ser utilizada con fines maliciosos. Los atacantes recurrieron a
una técnica conocida como password spraying, que consiste en probar contraseñas
comunes contra numerosas cuentas para intentar obtener acceso.
Tras los accesos, Proofpoint
observó actividad en aplicaciones como Microsoft Teams, OneDrive, SharePoint
Online y Azure Portal. Aunque la firma precisó que los registros de
autenticación, por sí solos, no permiten confirmar que se haya concretado una
extracción de información.
Para Mera, el caso refuerza la
necesidad de que las empresas revisen no sólo las cuentas de sus trabajadores,
sino también las que utilizan sus sistemas y aplicaciones. Por esto, entre las
medidas prioritarias que aconseja, están el mantener un inventario actualizado
de estas identidades, asignarles un responsable, limitar sus permisos y aplicar
autenticación multifactor cuando corresponda.
“Las cuentas que ya no se utilizan, pero conservan acceso a sistemas corporativos, también representan un riesgo. Por eso, es fundamental revisar periódicamente qué identidades siguen activas, qué permisos tienen y si existe actividad inusual”, concluye el especialista.

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