Vivimos tiempos de
automatización y robótica, dos conceptos que generan expectativas, pero también
temores, principalmente por el futuro laboral de los trabajadores. Sin embargo,
en el mundo de la agricultura están surgiendo nuevas opciones de empleo derivadas
de estos avances tecnológicos, que hasta hace unos años ni siquiera existían.
El rubro de los drones
pulverizadores está experimentando un boom: en la actualidad, hay
aproximadamente 800 drones sobrevolando los campos de nuestro país, con un
crecimiento anual que oscila entre 350 y 400. Por ende, surge una necesidad
imperiosa: los pilotos que puedan manejarlos.
Con este objetivo en mente,
Summit Agro Chile, multinacional japonesa que forma parte del grupo Sumitomo
Corporation, ha establecido una alianza con DJI, líder mundial en la
fabricación de estos vehículos aéreos no tripulados. Así, está implementando la
DJI Academy, dedicada a producir especialistas en el área.
En lo que va corrido del 2026,
esta academia ha realizado más de 15 academias a lo largo y ancho del
territorio nacional, certificando a más de 250 pilotos, mientras que en el
2027, la meta es superar los 1.000. En tres jornadas, dos teóricas y una práctica,
se obtiene esta licencia internacional, que luego debe ser validada por la
Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para que tenga carácter legal a
nivel local.
Además, por la compra de
un dron, el comprador tiene derecho a un cupo para formar a un piloto, por lo
que este curso crece de manera directamente proporcional con la industria. Se
está en conversaciones con escuelas agrícolas, para que los alumnos de cuarto
medio tengan la posibilidad de realizarla durante su último semestre, egresando
con esta certificación en su currículum.
“Cualquier persona que no sabe
nada en el día uno, al tercero sale volando un dron, y está capacitada para
hacer aplicaciones y pulverizaciones bajo la actual normativa legal que ampara
esta aplicación. Esto es fundamental para el sector, porque muchas veces nos
topamos con la barrera de que los agricultores quieren comprar el dron, pero no
tienen quién los pilote”, comenta Claudio Valdés, Sub Gerente Agtech de Summit
Agro Chile.
“Como valor agregado, hemos
notado que hay una disminución en la migración de jóvenes, quienes se están
quedando más en el campo. Ellos estaban acostumbrados a que antes el desarrollo
tecnológico sólo estaba en las grandes ciudades, pero los drones están
provocando este cambio, ya que encuentran una fuente laboral importante y
rápida”, agrega el especialista.
“Entendemos que
innovar no es solamente incorporar tecnología de última generación al campo.
También significa generar oportunidades, desarrollar nuevas capacidades y
contribuir al crecimiento de las comunidades agrícolas”, explica el líder de la
empresa.
“Queremos que la transformación tecnológica del sector se traduzca en mayor competitividad, ahorros y optimización para los productores, pero también en nuevas posibilidades de empleo, emprendimiento y desarrollo para el campo chileno. Tenemos el desafío de que nuestro país sea una potencia agroalimentaria y, para eso, incorporar tecnología es imprescindible”, concluye.


