Desde su experiencia como
inversionista y creador de MULTINVESTOR, plantea que uno de los principales
desafíos de la educación financiera en Chile es aprender a tomar decisiones con
el dinero antes de pensar siquiera en invertir.
“El patrimonio no comienza cuando compras una propiedad. Comienza cuando
aprendes a administrar tus ingresos, defines qué quieres conseguir y entiendes
qué decisiones te acercan o te alejan de ese objetivo”, explica.
Uno de los errores más
frecuentes, según Barrientos, es asociar directamente un ingreso alto con una
buena situación financiera.
Una persona puede aumentar
considerablemente su sueldo y, al mismo tiempo, aumentar sus gastos en la misma
proporción. Un mejor auto, viajes más frecuentes, restaurantes o un estándar de
vida más alto pueden terminar absorbiendo prácticamente todo ese aumento.
“El problema aparece cuando cada vez que ganas más, también gastas más. Entonces tu capacidad para ahorrar e invertir no cambia. Puedes tener un muy buen sueldo y seguir sin construir patrimonio”, señala.
Por eso, una de las primeras decisiones que recomienda es establecer para qué
se está ahorrando. Guardar dinero sin un objetivo puede terminar siendo difícil
de sostener. En cambio, cuando existe una meta concreta, por ejemplo, reunir el
pie para una propiedad, crear un fondo de inversión o alcanzar determinado
nivel de patrimonio, las decisiones cotidianas comienzan a cambiar.
“Ahorrar por ahorrar es muy
distinto a ahorrar con un propósito. Cuando sabes cuánto necesitas y en cuánto
tiempo quieres conseguirlo, empiezas a mirar de otra manera tus gastos y tus
prioridades”, afirma.
La educación financiera
también implica entender que no todo el dinero disponible debería destinarse al
consumo. Esto no significa dejar de gastar ni convertir las finanzas personales
en una lista permanente de restricciones. El punto, plantea Barrientos, es
saber qué parte de los ingresos se consume y qué parte puede transformarse en
un activo.
“Cada peso tiene un costo de
oportunidad. Si todo lo que ganas termina financiando consumo, no estás
generando capacidad para construir patrimonio. La pregunta es cuánto de tus
ingresos estás destinando hoy a algo que puede tener valor mañana”, sostiene.
En ese proceso, también resulta relevante aprender a distinguir entre una
compra que responde a una necesidad inmediata y una decisión que puede
contribuir a la generación de patrimonio.
Otro de los conceptos que, a
juicio de Barrientos, debería formar parte de una mejor educación financiera es
el crédito.
El endeudamiento suele mirarse
únicamente desde el riesgo. Sin embargo, utilizado de manera responsable, puede
convertirse en una herramienta para acceder a determinados activos.
“El problema no es tener
crédito. El problema es utilizarlo sin entenderlo. Antes de asumir una deuda
hay que saber cuánto representa respecto de tus ingresos, qué obligaciones
tienes y qué estás adquiriendo con ese financiamiento”, explica.
En el caso de una inversión
inmobiliaria, esto significa mucho más que mirar si el banco aprueba o no un
crédito. También implica analizar el dividendo, los gastos asociados, la
rentabilidad esperada, las condiciones del financiamiento y la capacidad real
de sostener esa inversión en el tiempo.
“Muchas personas parten
preguntándose qué propiedad comprar. Yo creo que la primera pregunta debería
ser otra: ¿estoy preparado financieramente para invertir?”, y agregó que estos
principios no surgieron como recomendaciones aisladas.
Son parte de MULTINVESTOR, el método que desarrolló y sistematizó a partir de su propia experiencia como inversionista y que reúne planificación financiera, análisis, financiamiento y toma de decisiones para abordar la construcción de patrimonio como un proceso de largo plazo.

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