lunes, 18 de mayo de 2026

Chile da un paso histórico en seguridad alimentaria con su primera Ley de Ferias Libres

Primera Feria Libre de la Comuna de Algarrobo.
 ©FAO/Daniela Marín
 Cuando todavía no hay oficinas abiertas ni vitrinas encendidas, la calle ya tiene vida: los primeros saludos entre feriantes, el vapor blanco que se escapa al hablar en el frío de la madrugada, un té caliente que pasa de mano en mano y una marraqueta con queso fresco para el desayuno.

Entre cajas que bajan de los camiones, toldos que se despliegan y frutas que se ordenan con un gesto aprendido, la escena se repite en barrios urbanos y comunas rurales de todo Chile, semana tras semana, como parte del abastecimiento cotidiano de alimentos frescos, nutritivos y a precios accesibles. 

Durante décadas, esa imagen fue tan habitual como invisible en la ley. Las ferias libres funcionan bajo ordenanzas municipales diversas, con reglas que varían según el territorio. Existen, operan y cumplen un rol ampliamente reconocido por la población, pero sin una definición legal común ni un marco nacional que ordene su funcionamiento. 

No obstante, este escenario comenzará a transformarse significativamente para las 1.455 ferias libres existentes en Chile, de las cuales dependen millones de personas tanto para su sustento como para el acceso cotidiano a alimentos, a partir del avance del proyecto de Ley de Ferias Libres, recientemente despachado desde la Cámara de Diputadas y Diputados y próximo a su promulgación. 

Cuando lo cotidiano entra al marco legal 

La Ley establece un marco jurídico integral orientado a otorgar reconocimiento, regulación, protección y fomento a las ferias libres como unidades productivas y comerciales asociativas.

Con el objetivo de que la normativa incluya, de manera explícita, que las ferias libres contribuyan al desarrollo local y fortalezcan la seguridad alimentaria y nutricional del país, la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acompañó técnicamente, desde el 2022, al Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, a las organizaciones de feriantes y al Congreso Nacional participando tanto en la Comisión de Gobierno Interior, Nacionalidad, Ciudadanía y Regionalización de la Cámara de Diputados, así como en la Comisión de Economía de la Cámara del Senado.

Maya Takagi, Representante de la FAO Chile, precisó que el equipo de la FAO participó en más de 25 sesiones de la Mesa Nacional de Ferias Libres, contribuyendo con evidencia técnica, criterios normativos y experiencias comparadas de países como Costa Rica, Puerto Rico, Uruguay e Inglaterra.

“Las ferias libres cumplen un rol relevante en el abastecimiento alimentario local, especialmente en barrios urbanos y territorios donde la oferta comercial es más limitada. La ausencia de una definición legal clara era uno de los principales desafíos a abordar”, señaló Takagi.

Organización, representación y territorio 

Uno de los cambios centrales de la ley es la redefinición de la organización interna de las ferias y su relación con las autoridades locales, mediante instancias formales de representación. Asimismo, se fortalece el vínculo con las municipalidades a través de ordenanzas armonizadas.

José Olivo, concejal y presidente de la Comisión de Turismo y Finanzas del Municipio de Algarrobo, localidad ubicada en el litoral central de Chile, valoró el alcance de esta transformación tras haber impulsado la primera feria libre de la comuna.

 “Contar con una ley nacional entrega criterios comunes para la gestión municipal y facilita ordenar una actividad que está presente de manera permanente en el territorio”, indicó.

Para Olivo, el impacto es doble: mejora la gestión pública y fortalece el acceso a alimentos. “la nuestra es una feria con presencia en zonas urbanas y rurales, donde el acceso a alimentos frescos y a precios justos beneficia tanto a la comunidad como a quienes visitan la comuna durante todo el año.

Esta ley dignifica el oficio feriante; por ello, hago un llamado a los concejales a dar seguimiento a su cumplimiento”, concluyó. Los concejales son parte del Concejo Municipal y se encargan, entre otras funciones, de normar sobre materias comunales (presupuestos, ordenanzas, proyectos) para el desarrollo local.

El trabajo detrás del puesto 

Detrás de cada puesto hay una historia de trabajo continuo, muchas veces familiar y transmitido entre generaciones.  Clara Román, presidenta de la Feria de Lo Espejo y secretaria de la Federación Nacional de Ferias, con más de tres décadas de experiencia y participante del proceso legislativo, recordó el escenario previo a esta ley: “Las reglas dependían de cada municipio; las ordenanzas no siempre eran claras y eso generaba una incertidumbre permanente para nuestras familias, especialmente en torno a los permisos para instalar y operar los puestos en la feria, así como a su duración”.

La nueva normativa introduce mayor certeza y continuidad, incorporando aspectos como la prioridad para herederos en caso de fallecimiento, además de fortalecer la participación en la toma de decisiones.

“Estamos muy emocionados y agradecemos el apoyo de la FAO en las mesas de trabajo. Esta ley nos da reconocimiento, mayor voz y acceso a fomento y proyectos. Es un avance en igualdad laboral”, señaló Román.

También, destacó el valor cultural y comunitario de las ferias: “Muchas ferias se sostienen entre generaciones. Somos parte de las comunidades y de la cultura chilena; en momentos críticos, como durante la pandemia, estuvimos presentes apoyando la alimentación de quienes más lo necesitaban”.

Articulación parlamentaria y cooperación regional

La tramitación de la ley se enmarca en los compromisos del Congreso Nacional de Chile en materia de seguridad alimentaria, entre ellos el Pacto Alimentación Primero, suscrito en ambas cámaras. Este acuerdo ha contribuido a posicionar la alimentación como una prioridad en la agenda pública, en coherencia con iniciativas legislativas como la Ley de Ferias Libres.

En este contexto, el Frente Parlamentario contra el Hambre en Chile, parte de una red regional en América Latina y el Caribe, ha contribuido a fortalecer esta agenda, con el apoyo técnico de la FAO y el respaldo de  la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), a través del proyecto “Apoyo a la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre” y del programa Mesoamérica Sin Hambre, respectivamente.

La diputada Consuelo Veloso, coordinadora del Frente en la Cámara de Diputadas y Diputados, destacó el impacto concreto de las ferias en el acceso a alimentos. “Cuando uno compara el precio de las verduras en un supermercado con el de una feria libre, queda claro que muchas personas no podrían acceder a alimentos frescos sin esa diferencia. La seguridad alimentaria también se juega ahí”, afirmó.

En tanto, el senador Iván Flores, coordinador del Frente en el Senado, vinculó directamente este avance con el compromiso asumido por el Congreso. “El Pacto Alimentación Primero refleja la voluntad política de poner el acceso a una alimentación saludable en el centro de la agenda pública.

Esta ley es coherente con ese compromiso y fortalece un sistema que no solo permite el acceso a alimentos frescos y a precios justos, sino que también refleja el esfuerzo de la agricultura familiar campesina, mantiene viva la cultura rural y contribuye al desarrollo sostenible y soberanía alimentaria de los territorios”, señaló.

Por su parte, Luis Lobo, oficial a cargo del Programa España–FAO para América Latina y el Caribe, subrayó el valor de este proceso articulado. “Esta iniciativa demuestra la importancia de una colaboración multi-nivel (regional, nacional y territorial) y sostenida, basada en evidencia y enfoque de derechos, para fortalecer políticas públicas de Estado en seguridad alimentaria”, precisó.

 Al final del día 

Primera Feria Libre de la Comuna de Algarrobo.
©FAO/Daniela Marín
Cuando la feria se desmonta, la calle recupera su forma habitual. Los puestos se retiran, el tránsito vuelve a ocupar su lugar y apenas se notan algunas marcas tenues sobre el pavimento, y la escena queda lista para repetirse. 

Para Verónica Aliaga, vecina y compradora habitual de la feria libre de Avenida Argentina, en Valparaíso, ubicada frente al Congreso Nacional, el significado es directo: “Aquí encuentro alimentos frescos, ricos y a precios accesibles. Es un panorama que me saca de la rutina y que forma parte de la vida del barrio y de mi propia vida”, señaló.

La nueva ley no modifica esa escena. La reconoce, la ordena y la proyecta, otorgándole un lugar formal a una actividad esencial en la alimentación, el trabajo y la vida local en Chile. 

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